Frase soltada alegremente por un compañero de trabajo a las 8 de la mañana, acerca de sus recientes minivacaciones en Dinamarca:

«Es un país en el que no se respira maldad. No como aquí»

Una de esas frases para guardar en un cajón. Yo al menos me he echado unas risas con ella... por lo menos, me ha servido para alegrarme la mañana del lunes. Que ya de por sí es bastante mala en sí misma, sin necesidad de respirar efluvios malévolos varios.

(Aunque para efluvios malévolos, los que se respiran en el transporte público a hora punta)